El sistema Krismer es una solución integral para la estabilización y revegetación de taludes, incluso en condiciones extremas.
Se basa en una malla tridimensional de acero galvanizado que se ancla al terreno y se rellena con grava y tierra vegetal, creando una estructura sólida y al mismo tiempo un soporte natural para la vegetación.
- Estabilización de taludes con riesgo de erosión o desprendimientos.
- Revegetación de superficies gunitadas, muros de pilotes o paramentos verticales.
- Integración paisajística de infraestructuras viarias, ferroviarias y urbanas.
- Protección contra la erosión en terrenos con fuerte pendiente.
- Dimensiones malla: ancho 1170 mm, largo 2200–3200 mm, alto 80 mm.
- Peso: 3,0–3,3 kg/m² (10,8–12,8 kg/panel).
- Resistencia a tracción longitudinal: 70 kN/m.
- Carga superficial uniforme: 30 kN/m² aprox.
- Protección anticorrosión: galvanización en caliente (mín. 275 g/m² de zinc).
- Espesor de chapa: 1,5–1,6 mm.
- Alta resistencia mecánica gracias a la malla tridimensional de acero galvanizado.
- Excelente comportamiento frente a la erosión hídrica y superficial.
- Mejora de drenaje natural con el uso de grava en el relleno.
- Medio idóneo para el crecimiento de especies autóctonas.
- Reducción del impacto visual de taludes y laderas.
- Adaptable a condiciones variables del terreno y la geología
- Malla tridimensional de acero galvanizado (volumen de 80 mm, espesor chapa 1,5–1,6 mm, galvanizado Z 275 g/m²).
- Puntas de anclaje T en acero galvanizado.
- Barras de distribución y lazos de unión de acero.
- Relleno: mezcla de grava y tierra vegetal cribada con materia orgánica (turba, compost, humus).
- Opcional: retenedores hídricos para mejorar la humedad en épocas secas.
- Aporte de resistencia estructural.
- Sistema drenante.
- Alta eficiencia en parámetros de gran inclinación.
- Todos los componentes metálicos cuentan con protección frente a la corrosión (galvanización en caliente).
- Malla y anclajes de alta resistencia mecánica y durabilidad superior a los 40–50 años en condiciones de instalación correctas.
- Vegetación autóctona que garantiza cobertura permanente y autorregenerativa.
1. Preparación previa: saneo/limpieza del talud, retirada de materiales sueltos y acondicionamiento de la superficie.
2. Colocación y anclaje: instalación de la malla Krismer con puntas de anclaje T (1 ud./1–2 m²), barras de distribución y, si es necesario, bulones adicionales.
3. Relleno: incorporación de grava para drenaje y tierra vegetal cribada rica en nutrientes (relleno por vertido o por proyección).
4. Hidrosiembra o plantación: cobertura final con semillas autóctonas o plantas arbustivas cultivadas, garantizando la integración paisajística.
• Obra: Calahorra, La Rioja
• Obra: Ibiza
























